5 ene. 2011

¡Feliz año!

ETIQUETAS:   /  1 Comentario    
Bueno, acá reportándome a base... Con un montón de historias para sacar risas porque Navidá la pasé con doña Carmen, y año nuevo con don Carlos...

Y sí, mi familia está más loca que los Locos Adams.

Lecciones aprendidas un 1 de enero:

a. ¡Que lindos los piropos no esperados!

-Perdón por robarle su tiempo.
-Para nada, lo único que me robaste fueron suspiros...


(Inserté cara de Karla roja, roja sin nada más que decir).

b. ¡Qué feos los besos esperados-deseados y que sean mal dados!

Este tiene una historia tan larga y más si se sabe el final...  Y como dicen a uno le pasan estas historias por jetona (boca grande) porque a mí solo una vez me intentaron besar feo... Y lo remedié...

Bueno, bueno, pa' que se rían de las coincidencias de la vida, o mejor dicho de la tragi-comedia que suele ser mi vida.

Él le había dicho a un amigo que quería conocer a una chica linda y "pura vida" (o eso fue lo que me contaron), entonces le dieron mi facebook... Él intentó agregarme y obviamente uno dolor de guevos lo pensó, me mandaba montones de mensajes para que lo agregará... Y nos agregamos. Estaba guapo, eso no había duda... Pero mis antenitas de vinil saben que siempre un buen paquete, trae un gran defecto...

Nos empezamos a conocer por MSN, y el titis era un regludo.... Se creía la última coca cola del desierto y yo que ni tomo gaseosas... Nos mandamos a comer mierda y me borró del Feisbuk y me bloqueó del MSN... Cuándo se le pasó la regludez me mandó de nuevo invitación y nos intentamos de nuevo, porque no voy a negar que cuándo a algo le tengo ganas el orgullo lo mando a la conchinchina.

Siempre teníamos  excusas para vernos a pesar de que vivíamos muy cerca... Y no sé cuándo ni porque nos mandamos de nuevo a comer mierda.

Pues como dice mi mamá: "Pa' no cansarlos con el cuento", Karla se fue a 287 kilómetros de su casa a celebrar Año Nuevo... Andaba con sus hermanitos comiendo algodón de azúcar cuándo deciden subirse a los carritos chocones... Y ohhhh sorpresa...

O eso parecía... El titis estaba allí... Obviamente se cagó toda y dijo... Naaa, debe ser el gemelo... Pos no, si era él. Se conocieron, él alusinó con ella y le dijo mil veces y una que era más de lo que esperaba, que le caía bien... Bla, bla, bla...

Pos sí, él no dejaba de pedirla con indirectas... Y bueno, llegó año nuevo... Y la valiente de Karla (o la puteada de Karla porque el titis solo tiraba veneno y no hacía nada)...

¿Me va a decir que tengo que pedirle un beso para que me lo dé?
Sí, así soy yo.
¡Que pereza con los muchachos rogados, por lo menos acerquese para poder quitárselo!


Iuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuk... Por más que me acomode, que maniobre y me cambie de posición... 

El titis besaba feoooo, no feo... Feísimo.... Y obviamente, allí mismo se me fueron las ganas de to'o.

(Aunque no niego, que tenía la vana esperanza de que los besos fueran su gran defecto y no un principio de su larga lista de carencias).

1 comentario:

  1. estupendo piropo, será debidamente robado. en cuanto al titis regludo pos... sin comentarios (ni siquiera calentorros)

    ResponderEliminar

Comenten cabrones