Pero una puta, una puta siempre la ví tan opuesto al concepto que todos tienen, puta fue mi abuela, mi mamá... sus hermanas...
Sonará ofensivo y no soy buena explicando pero en el mundo hay muchas putas gratuitas, que vivían -o viven- así, amarradas a sus maridos, cumplían por cumplir... No cobraban, porque tenían un contrato de por vida llamado matrimonio, pagaban con sus carnes, sus años, su juventud. Se mantenían allí por 20 años de convivencia, por sus hijos, por el que dirán, porque un divorcio, JAMÁS. Era mejor ser puta en la casa, que divorciada en la calle.
Estas putas, con el pasar del sufrimiento fueron aprendiendo que el sexo y el amor ya no estaban en la misma cama.. Porque sepso, el que se disfruta, el que se jadea, el que se hace con gusto... Pocas veces lo alcanzaron -sí es que alguna vez lo tuvieron.-
Unas putas sucias, impuras, usadas ya por sus "dueños", eran imperfectas, ya les faltaba la virginidad, hembras incompletas. Obcenas con tener pensamientos impuros de tristeza, desconcierto... Estaban contaminadas de desesperanza... Eran una putas muy putas...
Un poema de Bukowski
Veo hombres con mujeres
tranquilas, amables, los veo en los supermercados,
los veo caminando por las calles juntos,
los veo en sus departamentos: gente en
paz, a menudo horas o días de paz.
Todas las que he conocido son adictas a las pastillas,
alcohólicas, putas, ex putas, locas.
Cuando una se va
llega otra
peor que la anterior.
Veo tantos hombres con chicas tranquilas y limpias
bien vestidas
chicas con caras que no son lobunas
o predatorias.
“No traigan más una puta por acá”, les digo a
mis pocos amigos, “me voy a enamorar de una”.
“No podrías estar con una buena mujer Bukowsky”.
Necesito una buena mujer,
necesito una buena mujer,
más de lo que necesito una máquina de escribir,
más de lo que necesito a mi auto, más
de lo que necesito a Mozart.
Necesito tanto una buena mujer que
puedo saborearla en el aire, puedo sentirla
en la punta de mis dedos,
puedo ver veredas construidas
para que sus pies caminen,
puedo ver almohadas para su cabeza,
puedo sentir mi risa que espera,
puedo verla acariciando un gato,
puedo verla durmiendo,
puedo ver sus pantuflas en el piso.
Sé que existe
pero, ¿Dónde está ella en esta tierra
mientras las putas continúan llegando?
y creíste a la serpiente mala suerte.
No hiciste caso, es lo que querías.
Junto a la fuente el cántaro quebrado,
el veredicto está claro: soporta tu cruz.


