18 mar. 2020

Deseo

Trabajamos juntos, juntos pero no revueltos. Él había llegado para trabajar en verano, por un mes... O menos. Eso quería decir que era 10 años menor que yo. 

Nunca me habían gustado los chicos de su tipo: rubios, ojos azules, niños... Pero él tenía un efecto atrayente en mí, tenía ojos de inocencia, como pureza en el rostro. Un rostro limpio... No teníamos nada que hablar, porque no necesitamos hacerlo, además por cuestiones de idioma, no fluíamos. Él hablaba polaco, yo español, masticabamos el inglés.

Tenía un olor tan atrayente, que recuerdo entrar y saber que el había llegado, o se había ido... Los horarios eran rotativos, así que lo veía una vez por semana, un ratito... Pero solo saber que estaba allí, ya me temblaba todo.  

Yo tenía pareja, era lo único que hacía que no intentará nada... Además de que tampoco sabía como avanzar en ese terreno y no podía... Yo ya era una persona fiel (ahora me arrepiento de haberlo sido... pero buenh...)

Él pasaba por donde estaba, pero cómo no había una excusa para conversar, nunca lo hicimos... 

Hasta que un día, así sin más él buscaba algo, yo debía saber donde estaba... O esa fue su excusa. Ese día hablamos hasta de lo que no había que hablar. El me habló de su país, yo del mío, dos inmigrantes haciendo dinero. Me divertí tanto, se me quería salir el corazón, pero no me atreví a hacer nada...

Pasaron días sin verlo, hasta que un día conversando con el jefe, vi en el escritorio, su carta de renuncia... Ya había terminado el verano.

Lo busqué en FB, pero su apellido, tan polaco, con tantas vocales... Al parecer estaba buscando a un Jose Rodriguez.

Pero bueno, él me dio en esos momentos, en que yo no sentía nada... Ese deseo. 

Gracias por ese fuego, Jakub.

El Principio del fin

Solo las películas logran ilustrar los orígenes de una hecatombe... Yo solo intento recordar cómo fue todo, pero no logro embonar nada y para ser sincera, en éste momento ya se volvió algo que poco importa, pero siempre es interesante escribirlo, para que no les pase lo mismo o al menos reírnos un rato de lo tontas que somos  y el miedo que tenemos a las relaciones humanas, aunque digamos con la boca, que las queremos y con nuestro corazón o nuestras acciones cerremos esas puertas.

Lo que recuerdo fue que empecé a tener una relación, pero recordar como sentí estar en el cielo y luego chocar vilmente en el suelo del infierno se me hace impensable, hasta que leo un cuaderno donde escribía (porque solo escribo de temas que ya son pasado, quizá para que no punzen) y hoy, apenas siento que estoy empezando nuevamente a caminar en la tierra, con una desconfianza y unos pasos tambaleantes, pero allí voy.

Hay muchos temas de los que he cambiado mi forma de pensar, de ser... Pero espero poco a poco ir ordenando todo lo que hay por contar... Y ya veremos,




Drugs, sex and rock & roll

No sabía  por donde comenzar... Así que empecemos por el final.

Mi primer cerveza la probé  después de tener cédula (18 añitos) y no me gustó, en esa época (17 años atrás) hicieron una invento terrible, se llamaba Rock Ice con Limón, sabía a Alka Seltzer... Pero por beber, todo era aceptable... Total, no me gustaba la cerveza, eso no sabía a cerveza, pero valía lo que vale una cerveza.

Hasta que en un concierto en Palmares, me tocó beberme un six pack caliente... Nunca más probé una cerveza más. Luego vinieron los Bamboo (Ron con Coca Cola) que valían el doble de una cerveza y llegaban el triple... La fiesta, el desorden, la universidad, hiceron que me diera tanta gastritis, que tuve que dejar de beber gaseosas y toda una lista de comidas... Así que empecé a beber Ron con Té Frío hasta que un día (ese si no lo recuerdo) le agarré asco al ron, lo olía a la distancia y estaba vomitando. Papi celebró esa abstemia, le doné mis botellas de Capitan Morgan, en su momento. 

Me pasé a la Smirnoff Ice Roja... Hasta que bajé mis porciones de azúcar y el paladar no aguantaba tanto dulce... El vodka no me sabía a nada y si le ponía jugo, me sabía a Kool Aid. (Omití otro tonto invento, las Cervezas Monkey, naranjas).

Finalmente dejé de beber en 2018, la vez que peor que me tratado en mi vida, una persona que considero especial se portó como un inepto y me dije que nunca más dejaría que el licor me hiciera hacer y decir ese tipo de estupideces (de eso, ya más de un año).

Con el cigarro, no... Allí nunca hubo amor, mi papá fumó tanto y pequeña tuve muchos problemas respiratorios, que la sola idea de un cigarro en mi boca, me hace vomitar...

Tuve un accidente de moto y quedé con el cerebro inflamado (un cuágulo de sangre se veía en el TAC) por eso me mandaron opiacidos y miles de antibioticos, los antibioticos para desinflamar, los opiacidos para apagar el sistema nervioso ya que estaba muy golpeada por el accidente. Vivía dormida, no podía hacer conversaciones coherentes, pero era más relajada, más tranquila. Eso sí, todo se me olvidaba. Me dijeron que los opiacidos eran adictivos y así fue... El día que los dejé de tomar, tuve vómito, dolor de cuerpo, mareos, me temblaba el cuerpo, sudaba frío. Los volví a consumir, todo volvió a la normalidad... Eso hizo que me diera miedo... Y dejé de tomarlos, hablé con el doctor que ya no eran necesarios y si podría darme de alta. (después de tres meses, todo el cuerpo me dolía, esos remedios me apagaban el sistema nervioso y hacían que durmiera mucho, porque mi cuerpo necesitaba descansar, pero tres meses en ese estado vegetativo fue suficiente... Y los boté).

Luego vino un momento de tristezas, y después de un accidente en bicicleta, con todo el cuerpo adolorio y la cara inflamada, probé una galleta de marihuaha... La detesté, el mundo me iba a segundo por hora... O más lento, el cerebro no me pensaba y solo quería estar sentada... Y mis conocidos se reían como tontos, no pude con esa escena. 

En un intento, por resolver mi vida en pareja, buscamos ir a un convivio de Ayahuasca, para liberarnos de todos nuestros temores, nuestro pasado... Hicimos un grupo de amigos para ir... Al llegar, cancelaron el evento... Solo nosotros habíamos confirmado y por tanto no era rentable. 

Me hablaron de las maravillas del LSD y como me iba a ayudar a canalizar mi vida, buscar mi propósito, encontrarme y conectarme con el todo... Pero ese, es un post que tiene mucha cola y más de 2 años de relación,  así que ahora que lo pienso, mejor empecemos por el principio... Y olviden éste post, que lo hice muy abstemia.

Perdón por el Cantinfleo, pero cuando yo digo una cosa, digo otra... Y diría el curso de DARE:
DI NO A LAS DROGAS**

**Sin saber sus efectos.

6 jun. 2019

Vibrando alto

Quienes me conocen, saben que me he dado el chance de viajar lo más que he podido, quizá no tanto como quisiera, pero más de lo que hubiera podido. Y siempre vienen las mismas preguntas… ¿De dónde sacas tanto dinero? ¿Cuándo te vuelves a ir?

Y el caso que me enoja más: ¡Qué dichosa! Es que si yo pudiera… A mi me gustaría pero…
Primero que todo, detesto estar en un aeropuerto, detesto montarme en un avión, no puedo dormir bien, pero detesto que alguien use “el si yo pudiera o yo quisiera”. Y más si conocieran como yo intenté viajar por añoooooooooosssss.

Tuve un pasaporte por 9 años sin usarse, pagué inscripciones a voluntariados en África, Brasil, busqué e intenté llenar becas para vivir en el exterior, hice las vueltas para irme de niñera en EEUU, hice mis trámites para trabajar en un resort en Canadá… He perdido un pasaporte, terminé congelada en otro país buscando “el sueño americano”, me busqué novios extranjeros, me pagaron tiquetes de avión, me dejaron vuelos (bueno, yo los dejé), me perdí en un aeropuerto, lloré por horas en una banca de aeropuerto y mi primer sello de pasaporte, fue a mi amada Nicaragua con un argentino. Y al único país que siempre he querido ir, todavía no he ido. (Pero sé que el próximo voy, ya lo firmé con todo mi ser).

¿A qué quiero llegar? Creo en el destino, en las vidas pasadas, en que vinimos a la vida a aprender, enseñar crecer, pero también creo en las elecciones y decisiones.

Los anhelos del corazón con constancia se logran, quizá no hoy o mañana, pero vendrán. Mami con 60 años, se montó en un avión y salió del país, no le hizo mucha gracia, pero contó como 100 veces como hizo todos los trámites por el aeropuerto sola. (se fue conmigo, pero le tocó devolverse sola).
Lo que la cabeza piensa, el corazón quiere, la boca dice… las manos lo hacen y el alma lo disfruta. Debemos ser íntegros. Sí queremos algo, debemos quererlo en todas sus formas y trabajar para que pase.

No solo de pensamientos, se hace la vida. Hagamos acciones.

PD. No aplica solo a viajes, aplica a todo aquello que amamos y vibramos con todo el ser (cuerpo, alma, el todo). 

Shanthi.

Abrazar la sombra

Hace meses mi burbuja fue reventada... Todos los conceptos, ideas, ilusiones, planes y todo eso que uno tiene en su cabeza que lo hacen creer que todo gira perfectamente, explotó.

No voy a hacer mucha cabeza de cómo pasó, pero me pasó. El rompecabezas, el jenga… se cayó. Escribí la poesía y los cuentos más negros, leerlos hoy, me punzan.

Tenía chicha (ira, rabia) y quería venganza, sentía dolor, y sufri, el mundo debía sentir lo mismo. (Uno, pobre humano, egocentrista, que cree que todo gira a su alrededor, yo el Sol, en mi universo).

Esperé que la gente a mi alrededor me entendiera, recibí consejos, manos amigas y otros… simplemente curiosos, por lo ocurrido, cual periódico amarillista, solo querían ver mis entrañas en la portada.

Llegue al Raja Yoga, al autoconocimiento, a la meditación y todos esos temas “new age” que ahora rondan por allí. Conocí gente nueva, mientras luchaba por sacar todo de mí, sin abrazarlo, aún no había entendido que la negrura también era parte de mí.

Lloraba en cuanta esquina encontraba desierta, los pensamientos colapsaban mi cabeza, el cuerpo me temblaba de impotencia… Tenía tanta ira y tristeza al mismo tiempo.

Empecé a correr, salir, moverme… A tal velocidad, que, por imprudente, me levanto un carro. Allí supe, que tenía que parar, toma conciencia de lo que me estaba haciendo, además de que la bicicleta ya no rueda y un tobillo herido.

La meditación y la oración se están volviendo parte de mi vida, agradeciendo cada parte de mi ser, cada respiro.

La ira, la ira se ha estado diluyendo, justo en el momento en que la invité a pasar, nos abrazamos, lloramos, la acepté porque supe que era parte de mi… Este momento en el que estoy, en que sé que no puedo cambiar a los demás, sino cambio yo.

Dejo un link muy bueno , de un tema que me parece excelente, para empezar a trabajar con nuestra sombra.

https://youtu.be/p8QxTUrsokw

19 feb. 2019

Me fui

Me enteré de una "noticia" que me rompió el poco corazón que tenía. Me apagó cualquier esperanza... Quise salir corriendo sin rumbo. Estaba vacía, quebrada. Nuevo para mí. Intenté decirme que estaba bien, yo fuerte, nada me tumbaba. Desahogué como pude, pero no salía. 

Buscaba irme, alzar vuelo, como siempre lo he hecho, como siempre lo seguiré haciendo... Huir de todo, correr hasta que la suela de los zapatos se gastarán, hasta que no hubiera más camino. Esa siempre fue mi válvula de escape, mi salida de emergencia.

Porque aunque él no lo supiera, así, por huir de otro... había caído en sus brazos, esa vez.

Los días pasaron... Y yo, lloraba en cada recoveco donde no me veían. Así, sin más, me canse de llorar...  No tenía más lágrimas. Escribí una carta (algo que también siempre he hecho, cuando ya no me salen más palabras), expresaba mi desprecio, lo humillada y defraudada que me sentía. Quería perdonar, pero el orgullo no me dejaba. Estaba herida. La confianza... No, no pude. Me daban arcadas, dolor en el estómago, ganas de vomitar a cada rato, me parecía asqueroso que la gente pudiera ser tan podrida y vivir con ello sin importarle hacer tanto daño a otro.

El cuerpo lo sentía tan asqueroso, que comía y al rato ya estaba cagando..Y recordaba toda su palabrería. Esa verborrea que decía que era mi culpa, mi falta de amor... Sus excusas. Yo, una tonta que seguía llorando. Allí mismo tuve que mandarlo todo a la mierda, pero no fui capaz. 

«Yo sé cómo se siente. Siente que su corazón es una cosa enorme que empieza en el estómago y acaba en la garganta. Se siente desgraciado, y feliz de sentirse desgraciado. Yo sé qué horrible es eso». La Tregua - Mario Benedetti


Los días fueron siguiendo... Me mentía, como los abuelos... Qué mantenían las relaciones por la costumbre, la cotidianidad, los momentos vividos. Amarrada a eso, recuerdos... Pero solo los bonitos, esas premisas de: "Para toda la vida"... "El amor duele"...

Pero no, al final... Me fui...

♫ ♪ Me fui, para volver de nuevo
Por eso me fui, para estar sola
Me fui, para volver a hacerlo de nuevo otra vez.