6 ago. 2010

Viajando a la Luna

ETIQUETAS:   /  3 Comentarios    
La madurez y la felicidad, siempre los he comparado como viajar a la Luna, todo el mundo habla de ello, algunos dudan de si fue real, y si lo fue... Fue hace muchos años... Y nunca se volvió a repetir... Como si una vez fuera suficiente y anclar los pies en la Luna fuera la meta de todos.

Pero saben que, yo sí he ido a la Luna incontables veces, unas la he he hecho en sueños, otras mientras cerraba los ojos y algunas quizá lo hice abrazada a tu espalda...

Tengo millas acumuladas de tanto ir y venir... Me hicieron descuento en el traje espacial, mis pulmones se están acostumbrando a la falta de oxígeno y ni hablar de mi cuerpo a la gravedad...

Y sí, la madurez y la felicidad son como viajar a la Luna, no es permanecer allí lo que hace que el viaje valga la pena, sino todo el camino de ida y venida lo que cuenta. Porque sí, ser infeliz por una vida, hace que uno valore 3 segundos de felicidad...

Y la madurez... ¡Oh bendita madurez! Comportarse como niño es un "santo pecado", la madurez no es traje formal que no combina con las medias de la niñez ...

Vestirse de colores es bonito... Y negarlo, es decir que el arcoiris no combina entre sí.

La madurez es "una mentirita blanca" para diferenciarnos de los niños, porque sí, yo disfruto como nunca sacarle la lengua a un desconocido cuando voy en el bus, darme el gusto de brincar en los charcos aunque sepa que mis zapatos se van a mojar, pedir una cajita feliz solo por el juguete aunque sepa que no me voy a comer toda la hamburguesa... O mejor aún, reírme como tonta de algo que no tiene sentido pero para mí es tan gracioso que me deja sin respiración.

Porque sí... La madurez y la felicidad se disfruta más de a poquitos.

3 comentarios:

  1. pues me alegra que tu madurez sea de colores, así si vale la pena. los buenos momentos, sumándolos de 3 segundos en tres segundos pueden ser toda una vida.

    ResponderEliminar
  2. De a poquitos, vamos disfrutando. Yo siempre tuve miedo a crecer, me aterraba perder mi esencia, y ahora, en el camino, me he dado cuenta que eso nunca va a cambiar, muchas cosas pueden pasar a nuestro alrededor, pero la esencia, esa que nos hace brincar de felicidad bajo la lluvia, nunca podemos dejarla morir...

    Nos vemos en el próximo viaje a la luna...

    Un abrazo!!

    ResponderEliminar
  3. Como?! vos también has ido a la Luna?!

    ResponderEliminar

Comenten cabrones