26 nov. 2014

Fantasías Sepsuales - El turbo

Tengo tiempo de no contar historias... Se me había gastado los dedos, las ganas, todo. Estaba (¿estoy?) apagada, cómo seca. Drenada.

En ocasiones con el volumen alto, un poco de licor y pláticas sin pelos en la lengua hace que recuerde alguna historia que sé no he escrito porque por obvias razones mi memoria a enviado a la Papelera de Reciclaje sin consultar.

Así pasó con el turbo...

Mi única fantasía siempre había sido sepso con un desconocido en un lugar público y que además, estuviera lloviendo... No sé, esa intensidad de arrancarse la ropa, solo deseo carnal, sin importar su nombre, el mío, dónde vive, que hace por la vida y todas esas vainas que pocas veces interesan cuando de deseo se trata.


Él tuvo esa plática con mi amiga (o eso creo) porque ahora  me esfuerzo un poco por recordar su nombre... Y nada. No recuerdo nada de él.

Sólo recuerdo dos; su espalda y el booster de Hello Kitty en su carro.

Ahhhhh... Y eso.

Podría describir una escena de esas mías, sepsies... de las que prenden la bilirrubina, o una romántica muy a lo Corín Tellado (sino saben quién es, nunca fueron a una sala de espera en los 1990-2000 y se leyeron una Vanidades esperando ser atendidos).

Pero no... Él empezó a bailar Cumbia en mi casa, yo reía sin parar. (Era un bombón, tierrosito, pero bien hecho y yo, yo sólo estaba un poquitito ebria)

Me empieza a besar, mueve lo que estorba... Y allí está encima ... Ni más ni menos.

Me toma de los hombros y me susurra:

-Prepárate amor, viene el Turbo.

Espero, espero, espero...

Escucho ese sonido de Aaaaagghhh, el brinquillo... Él se voltea. Anodada, espero y espero. Y sin más, me duermo.



Así sin más, murieron todas mis fantasías. Sin mentir: Todas.

Nunca pensé una más, nunca más.

Otras veces creo que lo soñé... Pero me parece un sueño tan aburrido y por eso confío que sí sucedió.

Miedosilla

 Parte II - Parte III - Parte IV (pendiente)

 Explicar cómo lo conocí, sería entrar en detalles específicos que carecen de importancia, lo que hay que rescatar es que me cayó mal por su actitud de guapo.

No nos conocíamos de frente, sabía que era real porque papi lo conocía... Éramos amigos de "Whatsapp"

Decidimos conocernos...

Wooooooow


Aluciné con su presencia, Me encantó su altura, era enorme.

Lo veo y quería comerlo, pero no sabía cómo. Era tan alto.

-No te voy a hacer nada sí siguen las cortinas abiertas.
-Sí eso ocupas, ciérralas.

Me ve con esa cara de "Házlo". Las cerraba.

Me alza y me llevaba hasta el cuarto... Sentía que veía las nubes.

Temblaba cómo conejito indefenso, no podía tocarlo, no podía besarlo. ¡Nada!

¡Tanto cuerpo para estas manitas y esta boquita!

Le tenía miedo. Era mucha la ansiedad de tenerlo en frente... 

Empezó a mordisquearme, a tocarme. 

PUMMMMMM, PINNNNNN, WOOOOOOOF, GUAFFF

Sonó un escándalo fuera de la casa.  Los vecinos discutían porque Loli hacía desmadres.

Él se fue, con una sentencia en la boca: "Miedosilla"

Yo, con el rabo entre las patas, aceptaba que era cierto.

 Parte II - Parte III - Parte IV (pendiente)

10 nov. 2014

Mi bebé

He visto que muchas personas al no tener bebés presumen con sus mascotas... Hasta lo vuelven persona... Muchas hasta sustituyen el amor de una pareja, por la "compañía" de éstos. Yo, yo sólo quería un perro que jodiera en la casa, ya que la intensidad de mi madre ocupaba apaciguarse.

Nada de vigilar, nada de nada. Sólo un perro enano, que no ladrara como chihuahua, ni fuera agresivo. No pedía mucho, sólo un perro bonito que no creciera... Y pues, me mandaron a Loli.

Loli fue adoptada hace unos meses, duró dos semanas sin nombre, era una pelota enana negra hermosa, que aún hoy la confunden con perro, porque claro, las perras son blancas, y los perros negros... lloró el primer día y fue su última vez, ya que se calló al oír a mami gritarle: - Deje esa lloradera.

Forrábamos el patio en papel periódico, le hicimos una casita improvisada, la sacaba a pasear en las mañanas y las noches, y aún así la desgraciada nunca aprendió a dormir ni en su cama, ni hacer las necesidades en los horarios que yo podía sacarla.

Loli ha conocido más que muchas personas, por tener una dueña callejera. Se ha montado en bus, en camión, en carro, en la canasta de una bicicleta... Ha temblado al pasar por un puente de hamaca o al ver una vaca.

Se le han pegado más de 50 pulgas y 2 garrapatas, ha intentado posar para fotos (sin éxito alguno), es conocida en el barrio por majadera y simpática... Ha lamido más de 20 rostros, ha bailado cumbia y salsa en dos patas.

Es vina como mi madre, tanto que rompió las cortinas, al asomarse por la ventana para ver a mis vecinos.

En las noches escucho a mami hablarle, supongo que cuando no estoy, le debe contar más anécdotas, a mí eso me mata de risa.. Es tan "viva" que al esconderle sus galletas, busca primero en los lugares donde se las había escondido anteriormente.

Loli, no es una persona, no es mi bebé, es mi perra, nuestra perra, una perra que a pesar de cómo dice mi mamá, "Da más pérdidas que ganancias", le ha puesto locura y terquedad a ésta casa, y aunque sea malo que se haya comido el sillón, verla bailando cuando uno dice su nombre, es toda una ganancia.